Nuestros ministerios están diseñados para acompañar a personas en distintas etapas de la vida. A través de espacios para niños, jóvenes y adultos, buscamos fomentar el crecimiento personal, la convivencia y el servicio. Cada ministerio ofrece un ambiente de apoyo y aprendizaje, donde todos pueden desarrollarse y participar activamente en la comunidad.
Ministerio de Niños
En el ministerio de niños de la Iglesia del Nombre de Jesús, creemos que nunca es demasiado temprano para conocer y amar la Palabra de Dios. A través del estudio bíblico, enseñamos las verdades fundamentales de la fe de una manera clara, dinámica y apropiada para su edad, ayudándoles a conocer quién es Jesús y cuánto los ama.
Nuestro propósito es sembrar una base sólida en sus corazones, donde la Biblia no sea solo una lección, sino una guía para su vida diaria. En un ambiente seguro y lleno de cariño, los niños aprenden a orar, confiar en Dios y vivir valores cristianos que los acompañarán hoy y en el futuro.
Ministerio de Jóvenes
El ministerio de jóvenes ofrece un espacio donde la Palabra de Dios se estudia con profundidad y se aplica a los desafíos reales de la vida. A través del estudio bíblico, animamos a los jóvenes a conocer la verdad, afirmar su fe y descubrir su identidad en Cristo en medio de un mundo que constantemente les presenta preguntas y decisiones importantes.
Buscamos formar jóvenes comprometidos con Dios, capaces de vivir lo que creen y de defender su fe con convicción y amor. En comunidad, aprenden que seguir a Jesús no es una carga, sino un llamado a una vida con propósito, dirección y esperanza.
Ministerio de Adultos
El estudio bíblico para adultos está enfocado en el crecimiento espiritual y la madurez en la fe. A través de la enseñanza de la Palabra, fortalecemos los fundamentos bíblicos que guían la vida familiar, laboral y espiritual, ayudando a cada creyente a caminar con sabiduría y obediencia delante de Dios.
Este ministerio fomenta la comunión, el aprendizaje y la aplicación práctica de la Biblia en el día a día. Juntos, crecemos en el conocimiento de Cristo, edificándonos unos a otros y afirmando una fe firme que se transmite de generación en generación.